La manifestación netamente venosa esta dada por la aparición de las llamadas arañas vasculares mínimas en los muslos, detrás de las rodillas y tobillos de fácil visualización a la inspección de las piernas, de color rojizo o violáceo; otra forma, son venas de mayor tamaño que se insinúan en el relieve de la piel; y por último, aquellas venas que deforman la apariencia normal de las piernas por su exuberante pronunciación, llamadas cordones o troncos venosos.Por otro lado, tenemos los síntomas tales como: la sensación de pesadez en las piernas, descrita por el paciente como desagradable y de ubicación imprecisa, el hormigueo, los calambres musculares sobre todo en la madrugada, la picazón, el cansancio, y la hinchazón de pies y tobillos.
Con el pasar del tiempo y al no recibir una atención oportuna, se suma los cambios en la textura de la piel en principio en los tobillos, dada por resequedad, descamación y cambios de coloración, dando un aspecto terroso y obscuro a la zona.Aunque siendo las Várices más frecuentes en las mujeres, los hombres no son la excepción, observando cada día más pacientes del sexo masculino. También hay que considerar que hay pacientes con Várices desde edades muy tempranas.
Así tenemos también, que en las personas con Várices se presentan tres casos, tenemos el paciente con síntomas dolorosos y de cansancio en las piernas que aún no tiene venas dilatadas visibles; el que tiene venas dilatadas visibles sin síntomas; y el que tiene venas visibles y síntomas.Lo importante es, que ante la presencia de cualquiera de estas presentaciones la persona o paciente acuda a un médico especialista en Várices, para recibir el apoyo y conducta más adecuada.